Podrá ser uno de los mercados más codiciados de la NBA, pero New York se ha convertido en una ciudad donde reina la incertidumbre, la desconfianza y los problemas dentro y fuera de la cancha. Tan sólo en este mes se ha visto a un Carmelo Anthony molesto y frustrado con la organización, según Bleacher Report, diciendo que “Cuando ganamos, somos nosotros. Cuando perdemos, soy yo”. Desde el cambio que trajo a Carmelo a New York en el 2011, los Knicks sólo han llegado a los playoffs 3 veces y a la segunda ronda sólo una vez. En los últimos tres años no han estado en la pos-temporada. Quien se supone que fuera su pareja, Amar’e Stoudimire, se convirtió en la temporada del 2013-2014 en una pieza de rotación y luego se va de los Knicks, dejando a Melo solo. Las frustraciones de Carmelo no terminan ahí, ya que para traer orden a los Knicks, se contrata al gran dirigente Phil Jackson como gerente general. Sólo por ser un gran jugador no significa que serás buen dirigente, y podrás ser el mejor dirigente de tu generación, pero eso no te hace gran gerente general.

Durante su régimen, Phil Jackson ha tenido a 3 dirigentes en el año 2016 solamente. Derek Fisher, Kurt Rambis y Jeff Hornacek son los últimos dirigentes y ya se rumora de la salida de Hornacek. Éste ha rozado mucho con el triángulo, ofensiva que llevó a Jackson al salón de la fama y que éste impone al equipo. Hornacek tenía experiencia dirigiendo en Phoenix, pero cuando llega a la gran manzana cambia su esquema para ajustarse a Jackson. Con un récord de 17-21 para el lugar undécimo en la conferencia del Este, Hornacek se ha visto frustrado y contestando que a los jugadores no les gusta correr el triángulo. Sin embargo, ésta es la ofensiva que se usa en New York en contra de lo que prefieren jugadores, cuerpo técnico, analistas del baloncesto y hasta el señor que vende hot dogs en el Madison Square Gardens. 

Y como todo en New York es más grande, los problemas de tu estrella y cuerpo técnico no es suficiente. El lunes vimos como Derrick Rose llega a practicar por la mañana y luego desaparece para el partido de esa noche contra los Pelicans de New Orleans. Nadie en la organización, desde Phil Jackson hasta los compañeros de equipo, sabían dónde se encontraba Rose. Éste voló a su ciudad natal de Chicago y lo único que comentó fue que era una razón familiar. Salieron rumores de que Rose no estaba contento con los últimos ajustes de Hornacek, que incluyeron sentar al armador en el último cuarto de los juegos contra Indiana y Milwaukee, según ESPN.

Lo único positivo que ha sucedido en New York es que llega el fenómeno de Kristaps Porzingis. Éste fue escogido en el sorteo de novatos con el pick número 4, que la fanaticada abucheó. Después de su primera campaña, Porzingis es reconocido como el prototípico centro del presente y futuro. Rebotea, es fuerte en la defensa, ataca de frente y de espalda al canasto, tiene tremendo porcentaje de tiro a larga distancia y, sobre todo, es humilde y maduro para tener 21 años y ser el único punto bueno de los Knicks.

Esta temporada parece que tampoco entrarán en los playoffs, así que los dueños de los Knicks tienen que pensar bien en sus opciones. Carmelo está en su tercer año de contrato, durante el off-season puede salir del contrato y firmar en algún otro lugar. Kristaps Porzingis está en su segundo año de contrato de novato, pero en dos años se puede ir caminando. El súper equipo con Joakim Noah y Derrick Rose no funcionó, las estrellas están a uno o dos años de poder irse a formar un súper equipo en algún otro destino. Puede ser que sea la hora de botar a Phil Jackson, quien es el responsable de esta situación, a Carmelo para recibir algo a cambio de nada, y empezar a construir un equipo detrás de Kristaps Porzingis.