Kyrie Irving, el point guard campeón de los Cavaliers de Cleveland y escogido número uno en el sorteo de novatos del 2011, ha pedido un cambio. Después de ir tres veces a las finales y ganar un campeonato, Irving siente que es tiempo de irse de la sombra de LeBron James y ser la cara de un equipo. Antes del regreso de LeBron los Cavaliers eran un equipo sotanero con pocas esperanzas de regresar a las finales de la NBA. Tenían al rebotero Tristan Thompson con Kyrie, el peor jugador seleccionado con el pick #1 en la historia de la NBA en Anthony Bennet y dos o tres jugadores de banca. Dion Waiters todavía estaba tratando de conseguir un tiro consistente mientras Andrew Bynum y Loul Deng estaban solo de paso en Ohio. El efecto de Kyrie al mando es la razón por la cual Cleveland escogió primero en los sorteos del 2014 y 2013. Pero todo esto está en el pasado, el señor Irving ahora es un hombre maduro de 25 años que insiste en que el mundo es plano y que puede ser la cara de una franquicia. 

     La lista de cuatro equipos donde Kyrie quiere ser la cara son los San Antonio Spurs, New York Knicks, Miami Heat y los Minnesota Timberwolves. De la misma manera en que su comentario acerca del planeta en el cual vivimos es un insulto a la inteligencia humana, así también es decir que el seria la cara de alguno de estos equipos. Empecemos por los Spurs, donde la cara ni siquiera es un jugador sino el mejor dirigente de los últimos veinte años, Gregg Popovich. Si hay algo que Pop no tolera es que un jugador juegue fuera del sistema establecido y que ponga su nombre por encima del equipo. Si no se lo permitió al mejor power forward de la historia de la NBA, ni a un Tony Parker que le corría la ofensiva a niveles casi perfectos, ni a uno de los únicos dos hombres en la historia del baloncesto en ganar un campeonato de la Euroliga, un oro en las Olimpiadas y un campeonato de la NBA, como piensa el señor Irving convencer a Pop de que él será la cara de la franquicia?

     En Miami estaría su imagen opacada por el centro defensivo Hassan Whiteside y del combo guard que se ganó el corazón de la gente de Miami por su cria, Goran Dragic. En Minnesota tendría satisfacerse con ser la tercera opción detrás de Karl Anthony Towns y Jimmy Butler. El desastre que es New York tiene dos caras, Carmelo Anthony y Kristaps Porzingis, y el que se quede de los dos tiene prioridad por encima de Irving. Como podemos ver, los comentarios de Kyrie son contradictorios. ¿Si él sabe que no puede ser la cara de esos equipos porque pedir los cambios? Aparte de que le gusta ganar, el problema no tiene nada que ver con ser la primera opción del equipo. Tampoco tiene que ver con su relación con el mejor jugador de la liga, LeBron James. El problema que tiene Kyrie es el mismo que tuvo LeBron y lo llevo a irse. Tiene nombre y apellido, ha tomado decisiones horrendas y ya mismo saca una carta diciendo lo desleal y cobarde que es Kyrie Irvinng como hizo en el 2010 con LeBron. Este tremendo ser es el señor Dan Gilbert.

   

     Desde el 2005, el señor Gilbert ha estado al mando de la franquicia de Cleveland. Durante esta década y dos años, hemos visto los efectos de un dueño que se mete en las decisiones del equipo y piensa que con dinero se resuelve todo. Veamos por ejemplo que sucedió después que LeBron llega a las finales en el 2007 y es barrido por Pop y los Spurs. En vez de traer talento joven que pueda ayudar a LeBron o algún jugador probado en la liga, Gilbert insistió en firmar a Wally Szczerbiak, Sasha Pavlovic, Ben Wallace y Joe Smith, jugadores que ya habían dado lo que tenían en otros equipos. Esto llevo a que LeBron no llegara a las finales en el 2008 y en el 2009 se fueron detrás de un Shaquile O’Neal gastado, un Antwan Jamison que no podía defender a ningún centro o power forward en los playoffs y la versión menos atlética de Allen Iverson en Mo Williams. 

     Todas estas desiciones le han costado oportunidades a equipos y empleos a los gerentes generales bajo Gilbert. Desde que el señor Gilbert es dueño no ha podido negociar la extensión o retención de algún gerente general, al punto de despedir al gerente general, dirigente e cuerpo técnico y hasta al grupo de limpieza del Quicken Loans Arena para que LeBron se quedara en el 2010. El resultado fue lo opuesto, ya que al Gilbert tomar control del equipo y despedir a la gente en quien LeBron confiaba lleva a que el jugador llevara sus talentos a South Beach. Este año, al perder otra vez el campeonato decidió que Danny Griffin era grasa que se podía perder. Griffin fue el arquitecto del cambio de Kevin Love, el regreso de LeBron y todos los movimientos que han puesto a Cleveland a ser contendor de campeonatos tres años corridos. El despido ocurrio justo antes del sorteo de novatos de este año y después de que Griffin no quisiera cambiar a Kyrie por Paul George o Jimmy Butler, lo que evidencio la diferencia de visión en el futuro del equipo reportado por varios medios y recopilados por Darryn  Albert. Tan pronto Griffin sale, es Gilbert el que ordena el que se exploren cambios alrededor del armador. Semanas después es cuando Kyrie se entera y ve que ya no hay lealtad de parte del equipo. Esta es la situación de Kevin Durant, pero al revez. Mientras KD estaba en un equipo que le dio todo y este ni les dio una explicación para su ida a Golden State, ahora es Cleveland que en secreto quería cambiar a Kyrie sin decirle nada y que se enterara por ESPN. Que este no quería jugar con LeBron y quiere ahora ser la estrella es una excusa, ya que como podemos ver los equipos a donde iría ya tienen su cultura y su gente. El señor Irving quiere irse de un lugar toxico donde no hay lealtad. El armador puede pensar que si va mas allá de Alaska se puede caer por el lado del mundo, pero si algo sabe es que Gilbert lo va a vender tan pronto una oferta buena llegue. Este drama no tiene nada que ver con LeBron, aunque ayuda meterle presión para que la cara de Ohio salga a su defensa, sino con el señor Gilbert que es un traidor. ¿Y díganme quien quiere bregar con una persona así?

 

-William Rodriguez