Los arrestos producidos en septiembre por el FBI en ASM Sports siguen rindiendo frutos. Inicialmente se arrestaron a diez personas relacionadas con proveerle dinero a jugadores por estos firmar con ciertos agentes, banqueros y compañías de ropa cuando llegaran a ser profesionales en la NBA. Los asistentes Chuck Person de la universidad de Auburn, Lamont Evans de Oklahoma State, Emanuel Richardson de Arizona y Tony Bland de la Universidad de Carolina del Sur también fueron despedidos por su asociación al escándalo. Alrededor de veinte universidades y veinticinco jugadores están asociados al esquema, entre ellos Markelle Fultz y Dennis Smith Jr., además de jugadores que todavía están en universidad como Miles Bridges y DeAndre Ayton. Durante el mes de septiembre se despidió en la universidad de Louisville al dirigente Rick Pitino y al director atlético Tom Jurich con relación a los cargos mencionados previamente. Además, salió a relucir que los estudiantes atletas y reclutas tenían acceso a una red de prostitutas. Esto le costó a Louisville el titulo del 2013, 123 victorias y sobre seiscientos mil dólares de esta temporada.

Esto es solo de septiembre a febrero, se entiende que otras universidades pueden caer en la redada en el futuro. El presidente de la NCAA, Mark Emmert, dijo que de ser ciertas, estas alegaciones apuntan a un problema sistemático que debemos arreglar si queremos deportes universitarios en América. Si es así ¿Qué puede hacer la liga para solucionar este problema?  Mucha gente critica que la liga ya hizo lo suficiente. Que le quitaron el titulo a Louisville y que está cooperando con las investigaciones en las otras instituciones parece ser suficiente para muchos, pero ¿esto será lo suficiente como para que las universidades no sigan rompiendo las reglas? Para mi que hay que poner respeto y dejarle caer todo el peso de la ley a estas instituciones. Tienen que temer que la NCAA haga algo que les duela de verdad. Mark Emmert tiene que empezar a repartir el famoso “death penaly”.

La última vez que se utilizó este mecanismo fue cuando en el 1987 cuando el programa de football americano la Southern Methodist University (SMU) le estaba pagando a jugadores por debajo de la mesa luego de entrar siete veces en probatoria en las décadas de los setenta y ochenta. El resultado fue lo suficiente como para que la NCAA no considerara volver a utilizarla. La temporada del 1987 fue cancelada para el equipo, no tuvieron juegos locales en la temporada del 1987-1988, su probatoria fue extendida hasta el 1990, perdieron cincuentaicinco becas en cuatro años, no jugaron un juego televisado o un bowl game hasta el 1989, le bajaron la cantidad de asistentes que podía tener el equipo de nueve a cinco y no les dejaron reclutar fuera del campus hasta el año académico 1988-1989. De SMU no cooperar se les eliminaría el programa de football a partir del año 1989 y la institución perdería sus votos en la convención de la NCAA en 1990.

A largo plazo, SMU solo ha tenido tres temporadas ganadoras desde el 1988, solo regresaron a jugar un bowl game en el 2009 y alejó la mayoría de los prospectos de esta institución. Nunca SMU regreso a ser relevante en el football americano. Baylor University por poco sufre la misma suerte que SMU, único que estos despidieron a su dirigente y cuerpo técnico tan pronto se enteraron de lo sucedido. Ahora, en el caso de SMU solo estamos hablando de dinero por debajo de la mesa a una institución que se le había hecho varios acercamientos. Hoy día estamos hablando de temas mas serios donde los jugadores están ganando más de setecientos dólares al mes como era en el tiempo de SMU.  Estamos hablando de prostitución, de cien mil dólares solo por firmar con una universidad, de carros y dinero a familiares también. Están tratando a los jugadores como si firmaran contratos en ligas profesionales. Si la NCAA quiere que esto acabe, se tiene que empezar a dar el death penalty para que las instituciones dejen de tratar a los atletas como profesionales y respeten las reglas que ellos mismos crearon y revalidan en cada convención. O, pueden dejarse de tratar a estos muchachos como entretenimiento mientras la liga hace billones de dólares a sus costillas y le pueden pagar lo que se merecen como profesionales. La decisión está en manos de Mark Emmert. 

 

-William Javier Rodriguez Nieves